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S.B. GUERRA CIVIL 9

HISTORIA DE SANTOS BARBAS

HISTORIA DE SANTOS BARBAS

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Teníamos dos opciones o esperar a que llegaran nuestras fuerzas o seguir en sentido contrario hasta encontrarlas y al menos no pasaríamos hambre, hay frutas por el campo y otras hortalizas, podremos llegar sin problemas, pero tendremos que conseguir algunas armas, (nos comentaba un guía) nuestras fuerzas que no tardaron en mandarnos los espías como guías que nos llevarían al destino. Así fue. Organizados en grupos, el que quiso retrocedió y los más débiles que no se atrevieron se quedaron hasta que llegaran los nuestros. Yo decidí marchar cuando llegue el momento, la marcha se está programando y nosotros esperamos noticias.Nos van llegando, de que nuestras tropas entran por Alicante, ¿cómo es posible que hayan retrocedió? y nos damos cuenta que los mandatarios del penal han uido para Cataluña. Unos compañeros Requetés que eran de la zona y conocían bien el terreno fueron los que prácticamente nos salvaron, pues todas sus familias eran los que nos alimentaban. Nosotros habíamos tenido en secreto su condición de religiosos, otros que lo eran y que nunca lo supimos; había algunos como yo con el nombre cambiado que nunca sabremos su verdadera identidad. Lo mismo que a mí los que me conocieron con el nombre de Manuel.Mi verdadero nombre no aparecerá como el de un prisionero de este penal.Como siempre estábamos reunidos, había que seguir los consejos de los que más sabían. Habían pasado unos días y ya estábamos mas animados y un poco mejor alimentados.Nuestros espías y familiares de los internos, nos facilitarían las cosas, conocían los trayectos y sabían por donde habían desaparecido los controles de las carreteras. Todo lo tenían preparado.

Legó el momento. Tendríamos que partir en pequeños grupos y ellos se encargarán de juntarnos después. Lo tenían muy bien planeado y todo salió como se esperaba, nuestras gentes en una noche en camiones de la fruta nos trasladaron y pudimos retroceder más de cincuenta kilómetros y conseguir algunas armas y municiones que nos proporcionaron, por si nos encontrábamos con algún control.Allí nos dejaron y tendríamos que seguir retrocediendo a un ritmo de diez o quince kilómetros diarios, para no cansarse y al mismo tiempo buscar alimento. (siempre dirección sur). Asi pasamos Varios días.Des de una cumbre nos pareció ver unas trincheras en otra, decidimos retrocedes buscar alimentos y agua y comprobar si estaban ocupadas o no; después de un día de Observación sin observar ningún movimiento, decidimos emprender con nuestro viaje y cruzar. Cual sería nuestra sorpresa, cuando llegamos y comprobamos que era una trinchera recién abandonada de los republicanos que huían al norte.Las suerte estaba de nuestra parte otra vez, buscando por la trinchera encontramos toda clase de armamento, munición y latas de conservas en abundancia y hasta vino y mantas. Allí permanecimos dos días observando si había algún avance de nuestras tropas que las teníamos que encontrar de frente; pensamos que estarían muy cerca y decidimos continuar hasta la próxima colina que se divisaba, ya sin miedo alguno.

Os cuento.

Otra sorpresa era otro frente de primera line de las fuerzas republicanas abandonada y desde allí ya se dominaban las fuerzas nacionales, esperamos otro día y percibíamos sus movimientos pero estos no avanzaban, no estábamos seguros al cien por cien que fueran los nuestros, nadie del grupo conocía bien el terreno; pensamos en aguantar allí atrincherados y que dos de los más fuertes se acercaran a espiar aquellas fuerzas.Todo funciono cuando estos estaban a menos de mil metro se encontraran con una persona vestida de campesino que simulaba trabajar una huerta y resulto ser un espía de los nuestros.Así nos unimos con nuestras fuerzas a las cuales les informamos de que el terreno estaba libre para avanzar, pero resultó que estaban esperando la orden y de momento no podían hacerlo.Buena noticia pero para mí, no tanto. Se estaban reagrupando las divisiones complementarias, incluyendo la mía para mandar excedentes en esta zona al frente de Extremadura. Aquí prácticamente ya no había resistencia. Todos los que éramos de la misma división, que en aquellos momentos estaba dando soporte en esta zona.

Pasado un tiempo, cada cual en su correspondiente zona, nos fueron agrupando, a mí me comunicaron que mi compañía efectivamente estaba ya en el frente de Badajoz que tenían que desplazar fuerzas a ese frente y así lo hicieron. Empezaron a desplazar compañías, poco a poco hasta llegar a la nueva misión, y llegar a mi misma compañía que ya no conocía casi a nadie, solo unos cuantos que estaban heridos y no participáron en el frente de Belchite.Cuando nos parecía que la guerra se terminaba por Valencia y Alicante que no costaba más que caminar detrás de los republicanos; aquí faltaban unos pueblos grandes que iban a costar muchas vidas. Yo en mi compañía era prácticamente un héroe, había alguno más como yo, pero que no participó en Belchite.Los médicos me hicieron un reconocimiento y no se creían que tales heridas hubiesen curado sin atención médica, pero estaba en condiciones de salir al frente, y el capitán me dijo que yo ya no saldría a primera línea, que ya había pasado bastante.Allí pasé mes y medio de los mejores de la guerra, nos llegaban noticias de los duros ataques en la zona, pero nosotros sin dar golpe y bien alimentados.Otra noticia Buena al principio pero mala por que deshacía la palabra que me habían dado de no salir a primera línea.Me acaban de ascender a sargento provisional y me dan una felicitación por mi buena conducta. El Capitán me dice que la guerra está acabando y después ya tendré el grado de sargento definitivo o casi seguro un grado más por las múltiples lesiones.Se reforma la compañía que no estaba al completo y me mandan soldados de la quinta del vieron, Mando a cuatro cabos y veinte sondados con cuatro ametralladoras y las mulas correspondientes. Por primera vez asisto a reuniones de los oficiales. Donde se estudia la

Tal y como pasaban los días, las buenas noticias se confirmaban, cada vez teníamos menos guardianes y notábamos que la gente se marchaba ya no volvía. El día crucial fue, cuando desapareció el servicio de cocina, a pesar de no comer nos dio mucha alegría pues, esto confirmo que nuestras fuerzas estaban cerca, pero corría el riesgo que antes de abandonarnos a nuestra suerte, nos mataran. Ya que nos habíamos acostumbrado a no comer y llegó el momento de puertas abiertas podía salir quien quisiera; nos habían abandonado a nuestra suerte. Conseguimos unas maquinilla de esquilar las mulas y uno a otro pudimos cortarnos los pelos y la barba al ceo, y así librarnos de la cantidad de ganado que llevábamos encima, además teníamos absceso a sus aseos donde nos pudimos lavar y limpiar un poco la ropa, aun que fuera solo con agua.Nos cambió la vida, pues la gente de fuera se volcó con nosotros ofreciéndonos lo que buenamente podían ya que muchos eran de la zona y tenían familiares. Os puedo decir que con hambre no hay nada malo, cuando salimos del penal nos comíamos las plantas de los jardines y tiestos de las ventanas como si fueran lechugas. También conseguimos algunas ropas viejas que ellos se dejaron, no podíamos pasar desapercibidos, pues con vernos la cara, todo el mundo sabía que éramos prisioneros. Hicimos reuniones y decidimos salir por el día a buscar comida y por la noche regresar al penal para estar todos unidos y tomar decisiones y recibir alguna noticia que nos traían nuestros espías. Tengo que decir que en poco tiempo empezamos a estar más fuertes, pues en esa zona había mucha huerta y hortalizas comíamos tanto como queríamos “como el ganado”.Muchos ya se habían marchado voluntarios a Liria para formar parte de un batallón que estaban formando para luchar al servicio de la republica. El asunto era salir y empezar a comer bien y una vez en el frente, intentar escapar, les daba lo mismo con tal de escapar de aquel infierno, les hacían buenas promesas; otros decidían esperar a que nuestras tropas alcanzaran el penal y otros decidimos marchar en busca de nuestras fuerzas. Yo me sumé a estos últimos, orientados por los que más sabían y con la ayuda de nuestros espías.









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