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S.B. GUERRA CIVIL 4

HISTORIA DE SANTOS BARBAS

HISTORIA DE SANTOS BARBAS

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Brunete

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Algunos días bajaban a buscar agua a un barranco acompañados por ellos e incluso lavaban ropa. Esto hizo que nos encontráramos con algún otro prisionero conocido y donde nadie nos oía empezáramos a preparar una estrategia para escaparnos una noche todos al mismo tiempo y reunirnos al otro lado del barranco detrás de un carrizal muy grande, este comentario podía llegar a los rojos y por eso tenía que ser muy rápido.Allí nos daríamos cita y antes del amanecer formar un grupo con fuerza para llegar a las fuerzas nacionales que con los prismáticos se podían ver. Estuvimos varios días viéndonos y acordaron que se fuera dando la voz para escaparse todos más o menos a la misma hora ;era un martes y había que hacerlo el Sábado; esa misma noche algunos se adelantaron escapándose y perjudico mucho la estrategia, porque de enterarse nos fusilarían así que algunos decidiéramos adelantarnos al viernes. Llegó el día elegido por unos cuantos. Algunos no pudieron hacerlo porque ese día no tuvieron guardia, pero yo sí que me toco guardia. A las dos de la madrugada entré de guardia y el miliciano como cada día se puso a dormir. Era una noche de luna llena,(lo peor para esta operación) y me desplacé unos metros hasta el que estaba a mi lado que también debía escapar. Con unos silbidos muy flojos que era una contraseña salimos andando para no hacer ruido y después corriendo cuesta abajo sin que nadie se percatara. Nos refugiamos los dos en el carrizal, pero antes de llegar al barranco empezaron oírse los primeros disparos de otros que fueron descubiertos y parece ser que en la noche de luna llena fueron alcanzados porque no acudieron al carrizal donde habían quedado, es posible que los demás que tenían que escapar no se atrevieran y lo dejaran para otro día.

Un par de horas detrás del carrizal esperando a que llegara alguno más se oyó una voz lacia que decía: Compañeros estáis por ahí, si si ven por el abarranco hacia arriba y nos juntamos los tres, y dijo que otro que se escapó con el, había sido alcanzado y que lo tubo que dejar, que estaba muy mal, a el no lo mataron de milagro, esperamos como una hora mas y podíamos más porque si amanecía podríamos ser detectados y estábamos todavía a tiro de las ametralladoras. Una ráfaga de en el carrizal fue nuestro gran susto y por suerte después de oír silbar las balas tan cerca ninguno de los tres fuimos alcanzados. Después vendrían mas ráfagas al carrizal posiblemente alguno había cazado y lo habría delatado. Nos metimos dentro del barranco con agua hasta la rodilla y continuamos pero íbamos en una dirección que no era la correcta. Pero del barranco no podían salir y esperar a que amaneciera era mucho porque muy seguro nos venían detrás, oíamos de cuando en cuando, alguna ráfaga pero nosotros ya estábamos lejos. Había amanecido y de día no podíamos cruzar una zona Nos fue muy difícil pasar un día escondidos entre las malezas pero no podíamos salir con la luz del día para que no nos detectaran y cuando ya anocheció hicimos lo más difícil, cruzando una zona limpia de matorrales; esperamos que amaneciera y nos comimos unos chuscos que llevábamos y unos manojos de berros que se criaban en el agua que los había en abundancia, para reponer fuerzas

Llegamos a un estrecho donde las dos montañas casi se juntan. Allí había una casa que parecía un molino. Vimos una moto miliciana parada en la puerta y pensamos que nos estaban esperando, pensamos lo peor. Después de observar un rato y no oír nada pensamos que dormía algún miliciano. La casa estaba sin ventanas. Decidimos soltar unas bombas de mano por las ventanas y salir corriendo ya en dirección de las trincheras nacionales, pues si salíamos de aquella ya no nos alcanzarían las balas de los rojos. Era cuestión de estudiarlo.

ULTIMA DECISION DE LA AZAÑA

Nos dieron una buena bienvenida y nos prepararon una fiesta. Al día siguiente nos volverían a tomar declaración para que informáramos como estaba la situación en el otro lado. Unos días mas tarde llegaron unos cuantos mas y antes que nosotros ya lo habían echo otros, por eso prácticamente nos estaban esperando, sus espías ya lo habían detectado, muchos lo conseguimos pero después lo tuvieron mas difícil y alguno lo fusilaron antes de escapar por que alguno se chivó, según nos contaron. Esta información que dimos, fue crucial para preparar un ataque en los próximos días, en cual nosotros no participamos pero la batalla fue ganada. Y llegamos a ocupar las mismas trincheras de los rojos que tuvieron que retroceder abandonando importante material.Estuvimos un tiempo en este frente en la compañía que nos asignaron, en la recta guardia y nos dijeron que tan pronto como hubiese posibilidades nos devolverían a nuestras compañías respectivas. Un par de meses más tarde nos sorprendieron por la noche y tuvimos un fuerte ataque, ellos conocían bien el terreno que habían abandonado, pero nos defendimos bien desde sus propias trincheras que les habíamos ocupado y antes del amanecer ya se habían retirado. A penas tuvimos bajas pero los atacantes salieron mal parados.

CAPITULO IV

preparaban un ataque y había que subir a echar a los rojos de las trincheras, vivos o muertos. Y si alguien retrocedía, el mando le dispararía por la espalda. Mi compañía de ametralladoras no actuó y lo hicimos con fusil. Antes de la puesta del sol comenzó la avanzada y cuando llevábamos tres o cuatro kilómetros empezaron a disparar las tropas de escucha que estaban más avanzadas. Los carros no podían actuar por aquellas pendientes. El terreno se prestaba por la cantidad de grandes rocas que nos protegían en la subida. Ellos tiraban constantemente y nosotros lo mismo. Se armó buena entre unos y otros. Cada uno se tuvo que refugiar donde pudo, no se oían más que disparos y compañeros pidiendo auxilio. Subíamos poco a poco agarrándonos a las matas para poder subir aquella pendiente, cuando los morteros nos caían muy cerca. De noche no sabíamos ni donde estábamos cuando encontramos una grieta de una roca. Y allí nos metimos. Permanecimos varias horas. Cuando todo parecía más callado sentimos algunos que bajaban corriendo y decían: “retirada, retirada”.El mando ordenó retirada ante la cantidad de bajas que había. Salimos de la grieta y corrimos con los demás. Prácticamente no habíamos participado en lo más fuerte pero de esta forma, salvamos la vida. No se podía contar a nadie este caso lo mantuvimos callado y el sargento que nos mandaba lo mataron y nadie nos delató.

Debajo de unos matorrales decidimos acercarnos a la casa preparados cada uno con una bomba de mano de la ffitte y cuando uno silbara lanzar las tres bombas por las ventanas. La decisión era muy peligrosa porque si no se acertaba a la ventana la muerte era segura porque las explosión le alcanzarían de lleno al que fallara y seriamos reventados. De entrar, los muros salvaría la honda expansiva. Así lo hicimos, colocando un palo en la boca soltamos las tres bombas y salimos corriendo, (lo más seguro es que allí un no hubiera nadie, esto nunca se sabrá). Corrimos en la dirección estudiada hacia las trincheras, hasta llegar a las tropas nacionales. Corría el riesgo de ser tiroteaos por los nacionales. Ya eran cerca de las diez de la mañana. A salvo de los rojos empezamos a escuchar algunos disparos pero no teníamos mas remedio que seguir con un palo del campo y un trapo blanco levantado y con el fusil colgado en banderola caminábamos a pecho descubierto hasta recibir el alto de la primera guardia. Pero tocamos con la primera alambrada, la cual era casi imposible de cruzar, y a unos cincuenta metros se veía otra. Gritamos con fuerza: ¡Compañeros, venir a rescatarnos, no hemos escapado de los rojos! ¡Éramos prisioneros!. Así una y otra vez, ellos nos oyeron y un cabo se nos acerco a la segunda alambrada y a unos cien metros nos dio ordenes de donde podíamos cruzar unos ciento cincuenta metros a la derecha y nos ordenó cuerpo a tierra y brazos estirados hasta que el cabo de guardia y otros mas nos recogiera el armamento y las bombas de mano que les dijimos que llevábamos y nos llevaron a tomar declaración.

EN CAMBIO DE DESTINO. Unos camiones tenían que hacer un servicio donde estaba operando mi compañía y decidieron devolverle dándome un papel de buenos informes para mis mandos; Así fue, estuvimos un par de días en los camiones porque no podían circular más que por la noche y las carreteras estaban muy mal. Pero llegaron. Me presentaron en mi compañía a los mandos del General Fernando Barrón Ortiz. Allí fuimos avanzando poco a poco con poca resistencia, pues los carros que marchaban delante nos informaban. A todo esto ya casi había pasado un año de guerra y nos decían que cuando tomáramos las capitales más importantes se acababa la guerra.

COMO FUERON LOS COMBATES.

Empezamos a tener resistencia pero muy poca. Mi división quedó sitiada a varios kilómetros de Brunete por si otras brigadas les necesitaban. Nuestras fuerzas tomaron Brunete y otros pueblos y se sitiaron. El cinco o el seis de julio, las fuerzas de Lister y de Campesino nos cogieron por sorpresa y después de fuertes ataques les hicimos retroceder cogiendo muchos prisioneros. Yo me salvé de esta porque mi división estaba a varios kilómetros en la reserva. Enseguida nos mandaron de refuerzo con un gran dispositivo de aviación y artillería y estuvimos combatiendo durante tres días. No teníamos tiempo ni de comer.

LA LLEGADA A BRUNETE.

ANECDOTA IMPORTANTE.

Es un tema que me trata de cobarde, pero se tiene que contar.Yo que me consideraba un veterano de guerra porque me pillaron todos los fregados más fuertes actué así: Nos dieron unas charlas rápidas comunicándonos que esa noche

Perdimos media compañía pero resultó que los rojos también se retiraron dejando el armamento en las trincheras. Al día siguiente nuestras escuchas lo comprobaron y subimos tranquilamente. Se habían retirado y perdieron Brunete y varios pueblos más. Se dejaron un valioso arsenal de armamento y municiones.

Obserbatorio Republicano de Brunete.

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