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S.B. GUERRA CIVIL 3

HISTORIA DE SANTOS BARBAS

HISTORIA DE SANTOS BARBAS

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Montones de muertos despues de una batalla.

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General Barrón 1936

CAPITULO II.

Salí de la cárcel de Sigüenza y confiando en mis informes pero tendré que ir al frente de Extremadura a primera línea. Después me mandan a un batallón de infantería Pavía N 7 de la 13 División, que tenía encomendada la toma de Madrid por la parte sur a cargo del general Primero Yagüe y después Barrón. A mi hermano Pedro lo destinarían a otra compañía y fue difícil que nos pudiéramos ver.

ASI DEFINEN AL GENERAL BARRÓN

FERNANDO BARRÓN ORTIZ (1892-1943)

Perteneciente a Caballería. En 1918, ya capitán, pasó al grupo de regulares de Tetuán. Teniente coronel, el 17 de julio de 1936, estaba al frente del grupo de regulares de Melilla, ciudad que cayó en manos de los sublevados. En agosto operaba en Trujillo a las órdenes de Yagüe. Un mes más tarde mandaba una columna que entró en Toledo. Ganó la Medalla Militar Individual. A las puertas de Madrid, las fuerzas africanas de Barrón se estrellaron contra la desesperada resistencia republicana en los combates de la Ciudad Universitaria y de la carretera de La Coruña. En febrero de 1937 participó, al mando de una brigada, en la batalla del Jarama. Tras ascender a coronel, mandó la 13 División con la que destacó en la batalla de Brunete, en la reconquista de Teruel y en las operaciones de Belchite. En 1938 cruzó el Ebro tomando Fraga y dirigiéndose sobre Lleida, ciudad que arrebató a las tropas mandadas por "el Campesino". Durante la batalla del Ebro detuvo en Gandesa la ofensiva republicana. Participó con el cuerpo de ejército marroquí en la ofensiva de Cataluña, entró en Barcelona y siguió combatiendo hasta la frontera francesa. Terminada la guerra ocupó diversos cargos militares, llegando a alcanzar el empleo de teniente general. Murió en 1943.

Ingresé en la compañía de ametralladoras, porque en la mili también había estado y enseguida ice amigos de la tierra. Todo parecía muy tranquilo, tomando terreno sin disparar un tiro, tomando pueblos hasta que encontramos resistencia y no podíamos avanzar. Esto dio motivo a sitiarnos efectuando trincheras. Teníamos una cocina ejemplar, se comía muy bien y bajábamos a los pueblos cuando teníamos libre y lavábamos las ropas en los lavaderos con las mozas; aquello no parecía una guerra. Así pasamos bastante tiempo hasta que volvimos a tomar terreno pero sin apenas disparar un tiro. Nos van llegando noticias de que por Guadalajara entraran las fueras nacionales con un batallón de Italianos. Eran italianos de élite y van a efectuar una operación el mismo día, pero para eso tendríamos que aproximarnos más a Madrid y encontramos republicanos que nos hacen retroceder con batallas de bastante envergadura que costaron muchas bajas, por que ellos estában bien asentados. Retrocedemos unos kilómetros y nos tiramos varias semanas haciendo trincheras e instalando las baterías hasta que recibimos la orden de avanzar. Sería uno de los ataques más fuertes que nos habían encomendado. Nos dieron una buena comida y que llenaron nuestras cantimploras de coñac. Esto era en el frente de Extremadura y estábamos protegidos por el oeste, que era la frontera con Portugal y por allí no atacaba nadie.

Yo estaba en la compañía de ametralladoras y entre los cinco que formaban el grupo, teníamos que cargar con mulas el material y la munición. Cuando empezó la puesta del sol arrancaron varias compañías para avanzar. Delante iban los carros de combate y la legión que no tardaron mucho en encontrar resistencia, antes de amanecer ordenaron parapetarse e instalar las ametralladoras. Los carros de los republicanos se les acercaban. Al no tener trinchera causaron muchas bajas principalmente de la legión. Mi equipo estaba haciendo fuego a un carro cuando éste se percató y nos soltó un “pepinazo” que rozó nuestras cabezas. Tuvimos que abandonar unos instantes la maquina para cobijarnos en la grieta de una roca cercana, donde el tanque no tenia acceso. Así fuimos avanzando poco montando y desmontando la maquina a poco con grandes batallas, ganando terreno hasta que llegaron a un lugar donde los mandos tomaron la decisión de quedarse parapetados hasta que llegaran refuerzo suficientes. Allí permanecimos unos días hasta que llegaron refuerzo i seguimos avanzando para culminar la operación. Nos llegó la noticia de que un coronel republicano se había rebelado y estaba atrincherado en el Alcázar de Toledo con varios centenares de personas y un gran polvorín que se había negado a entregar a Madrid. Franco tenía que mandar refuerzos a Toledo pero esta operación podría llevar varios días No se me olvida porque las fechas eran señaladas. Era el día del Cristo (14 de septiembre). Estuvimos ocho o diez días caminando con las mulas y nuestro destino era reforzar las fuerzas que tenían que liberar el Alcázar que lo tenían rodeado los republicanos, porque estaba en zona republicana.

Del 20 al 25 de Septiembre estuvimos abriendo camino todas las compañías de refuerzo y tuvimos que enfrentarse con duros ataques que duraban las 24 horas. En mi compañía tuvimos más de 50 bajas de 120 que éramos y el mando nos relevó mandándonos a un pueblo que se llamaba Mazaranbroz. Mientras otras compañías descansadas tuvieron que hacer lo más gordo que en dos días liberaron el Alcázar el día 27. Allí nos llegó la noticia de que el Alcázar había sido liberado y recuperado el polvorín republicano y que las fuerzas ya estaban en Toledo. Casi a diario no castigaba la aviación en vuelos de rasante por las trincheras, las bajas aumentaban a diario. Dieron la orden de que la compañía que estaba a su derecha se desplazara hacia el este por donde se encontrarían con la columna que entraría por Guadalajara. Este hueco lo cubrimos nosotros y estuvimos un tiempo tranquilos. Incluso en Mazaranbroz íbamos al baile. Allí conocí a una chica llamada Conchi que me dijo que quería ser mi madrina de guerra y que me estaría escribiendo. Un tiempo después tuvimos que avanzar posiciones en dirección Madrid por la parte del poniente y no tardamos en encontrar resistencia. La aviación Republicana no machacaba casi a diario hasta que recibimos refuerzos. Había quedado un hueco por la compañía que se habían llevado y esto produjo que los espías rojos se percataran. Cuando nos dimos cuenta nos atacaban por delante y por detrás y nos rodearon. Durante tres días estuvimos combatiendo. Nos quedamos sin munición en la ametralladora y le quitamos el cerrojo y lo escondimos debajo de una roca no refugiamos en unas rocas hasta que se acabo la munición de los fusiles. A mi quedaban 9 tiros en una pistola que le cogí a un oficial que encontré muerto. Uno de los compañeros fue herido y lo arrastramos a cubierto de una roca

pero no tardó mucho en morir desangrado. A los cuatro que quedábamos no dejaban de tirarnos. Ya sólo quedábamos tres porque un compañero decidió trasladarse a otra roca mas grande y fue alcanzado mortalmente en la cabeza. Se llamaba Manuel Márquez y era de Villacorza cerca de Sigüenza, (este nombre se me quedaría bien grabado porque mas tarde lo tuve que utilizar, no había solución). No teníamos comida ni agua y no podíamos aguantar más. Cuando anocheció salimos de las rocas y fuimos a recoger armamento de compañeros muertos recuperando varias cartucheras y algunas latas de comida y alguna cantimplora con agua; nos percatamos que nuestra trinchera estaba abandonada. No nos servirían de nada los hallazgos por que nos teníamos que entregar. En principio pensamos en tumbarnos entre los muertos y cuando llegaran nos cogieran prisioneros; esto corría el riesgo de no saber cuanto tiempo tendríamos que esperar y el hambre y la sed se podía apoderar de nosotros, o la otro opción poner bandera blanca con un trapo que siempre se lleva preparado y con los brazos en alto salir caminando a pecho descubierto; pensamos que mejor seria la segunda, con el problema de que no respetaran bandera blanca y nos mataran, nuestra maquina había causado muchas bajas, pero había que aventurarse y así lo hicimos Optamos por entregamos y fuimos caminando juntos y con los brazos en alto, nos hicieron algunos disparos de intimidación, pero de seguida vimos que nos respetaban. Cuando estábamos a unos 100m de sus posiciones nos mandaron cuerpo a tierra y enseguida comprobaron que no llevábamos armas ni bombas y después de tomarnos una pequeña declaración nos encarcelaron como prisioneros. Para asustarnos más nos dijeron que nos iban a fusilar porque nuestra ametralladora les había causado varias bajas y nos pusieron aparte de los demás prisioneros. Esta vez si que estoy seguro que me fusilaban. Así se lo dije a mis compañeros. Vosotros podéis salvaros, pero yo no.

CAPITULO III

Santos es prisionero de guerra por la zona roja y corre peligro de ser fusilado por haberse escapado de Madrid cundo hizo su presentación a filas en el cuartel de infantería. Esto es lo que pensé en aquel momento; yo no me escapé, pero ¿me creerán? me toman declaración y yo dije la verdad. Que después de estar cerca de un mes esperando sin que nadie me hiciera caso decidi irme a casa para lavar la ropa. Y que al volver a casa fue capturado por los nacionales y que estuve preso en Sigüenza por rojo, que apunto estuvo de costare la vida. Gracvias a una comisión y asi lo conté Que yo me fui en unos camiones republicanos y que había quedado en volver. Mi declaración fue contrastada y era cierta. Esto hizo que me dieran el mismo trato que a los demás prisioneros que luchaban con los nacionales porque fueron capturados por las fuerzas en los cuarteles donde hacían la mili. No puedo hacer memoria de cuanto tiempo estuve pero creo que no fue mucho. A los oficiales los fusilaron el mismo día. Solamente se salvó uno que en el forro del pantalón llevaba escondido un carné de algún partido y se uniría en la lucha con ellos.Los rojos en estos combates tuvieron muchas bajas. Necesitaban soldados en el frente y no tardaron mucho en llevarnos a primera línea para hacer guardias de trinchera, siempre acompañados por un miliciano, que cuando empezaba a fiarse un poco de nosotros, aprovechaba para dormir mientras el prisionero hacia las horas de la guardia; Así estuvimos bastante tiempo atrincherados sin ataques por parte de unos y de otros.

ESTE ES EL PUEBLO DE VILLACORZA. PUEBLO DE MI COMPAÑERO MANUEL MARQUEZ, QUE MURIÓ EN MIS BRAZOS Y QUE YO DESPUES TUBE QUE LLEBAR SU NOMBRE.

ESTA ES SU IGLESIA DONDE SE PUEDE VER LA PLACA DE LOS CAHIDOS. ALLI FIGURA SU NOMBRE,

Sigüenza 1936

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